El mercado laboral español desprecia a nuestros jóvenes

La Vicesecretaria General de UGT, Cristina Antoñanzas, ha afirmado que "el mercado laboral español está despreciando a nuestros jóvenes. Casi la mitad de los jóvenes está en desempleo, y la precariedad, estructural en nuestro país, afecta más a este colectivo que a cualquier otro".

 

Cristina Antoñanzas ha realizado estas declaraciones durante el acto de apertura de la Conferencia de Jóvenes de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), que se celebra en Madrid hasta el 9 de marzo, donde ha señalado que "la temporalidad en los jóvenes es del 57%; el 30% de los jóvenes tiene contratos de menos de 6 meses, el 28% de este colectivo tiene un contrato a tiempo parcial y, de ellos, el 60% lo hace de manera involuntaria".

Además, "el salario medio de un trabajador es de 22.800 euros brutos al año, pero los jóvenes menos de 25 años cobran la mitad. Hay una gran desregulación en nuestro mercado laboral, aumentando la desprotección de los jóvenes".

Las causas están claras. "Tanto la crisis como las reformas laborales de 2010 y 2012 están ahondando en esta desregulación. Esto ha producido que la negociación colectiva se haya desequilibrado a favor del empresario".

Otro de los desafíos que ha planteado Antoñanzas para los jóvenes, además del desempleo y la desprotección, es la brecha de género. "La precariedad tiene rostro de mujer joven. Existe una brecha salarial del 23,5% respecto a los hombres, 7.000 euros menos al año". Por ello, ha animado a "pelear juntos durante todo el año contra la desigualdad entre hombres y mujeres, porque los jóvenes de hoy sois nuestro futuro".

Además, "las nuevas modalidades de contratación, la robotización en las empresas y el intento de individualización de las relaciones laborales afecta en mayor medida a los jóvenes, que se ven desprotegidos ante el empresario".

Por todo ello, ha exigido más y mejores empleos y salarios para los jóvenes, tanto en nuestro país como en Europa; igualdad en los derechos laborales y sociales respecto al resto de la población y entre hombres y mujeres; y otras políticas que valoren el talento y la formación de nuestros jóvenes y no les obliguen a salir fuera de nuestras fronteras para buscarse un futuro digno.